El animalismo tal como aquí lo concebimos y practicamos es un término indeterminado. Si vives de puta madre y defiendes o bien los casos que se dan solamente en tu país y por tanto de algún modo te llegan o bien los que llevan anexo un fuerte impacto mediático, no te puedes llamar animalista. No me vale que te tires a la calle y montes la de dios en cristo solo por un caso de un perro que sale en las redes sociales y en la tele. Lo que sí me vale es que estés todo el año investigando por tu cuenta, tanto dentro como fuera de tus fronteras, casos de maltrato animal. También me vale que te recorras las protectoras y las perreras de tu provincia y busques dueño a esos cientos de animales que van a ser sacrificados. Cuando el animalismo se mezcla con el oportunismo lo primero se va y se queda casi tan solo lo segundo.
Si quieres ser animalista adelante, pero sé animalista todos los días del año, dentro y fuera de España, no donde te lleven los medios. Menos tele, un poquito menos Facebook y más calle. Más iniciativa propia, a fin de cuentas. Y no es bueno arrimarse mucho a los extremos, no por ná, sino porque si te pegas mucho a uno de ellos te puede caé pabajo. El extremismo (sea cual sea el contexto al que se le aplique la palabra) por naturaleza tiende a tirar de la cuerda de la cohesión social, que por muy mierda de cuerda que sea y por poco que nos guste es la que hay y no hay otra y si se tira mucho de ella se rompe y tú y yo junto a todo este jodido sistema nos iremos (seguramente cantando: hoy, hoy, hoy, los muertos de Rajoy) al carajo en business.
Entre animalistas y no animalistas yo me sitúo en medio y voy más allá. Por desgracia semos tan catetos que todo el animalismo (que quede claro que soy un ferviente defensor de los animales) se nos escapa por la boca (o por los dedos con las teclas) y se nos esfuma tras nuestras fronteras. El animalismo tal como aquí lo entendemos y practicamos es un concepto en manos de una (nuestra) sociedad enferma, comatosa, que casi en su plenitud obedece tan solo a patrones mediáticos: lo que salga por la tele o se mueva en las redes. Animalistas, os tachan de hipócritas, os lanzan acusaciones tales como que os importa más un perro que los niños que mueren de hambre, etc. Yo reitero que voy más allá y resumo todo el conflicto en dos únicas razones: una geográfica y la otra mediática. Sendos motivos son promovidos por un catetismo latente.
Un animal no humano que muera en nuestro país tiene para ti más importancia que un animal humano que lo haga en, por ejemplo, África; y un animal no humano que muera fuera de tu país tiene para ti, como es lógico, menos importancia que un animal humano que muera dentro de él (si no estás de acuerdo en esto último reordena tus prioridades, ve a confesarte o a donde quieras, pero haz algo). Todo se reduce a términos mediáticos y geográficos, como decía, y en ese orden, pues los transparentes medios de comunicación de nuestro país apenas inciden en las miles de personas que mueren de hambre en el mundo cada día, en los miles de perros, gatos… que se sacrifican, etc. Y por no hablar de los que viven en las condiciones que lo hacen. Nos movemos en masa hacia donde los medios nos llevan, allá donde está el morbo, la disputa, el conflicto… Muchos viven sin mirar más allá de su ombligo, son títeres en manos de medios turbios.
Lo del perro de la enfermera. Vamos a ver, es cierto que los no animalistas desconocen o ignoran el principio más básico, que es que todos somos animales (a veces los humanos lo somos más que el resto). La razón nos concede un derecho sobre los demás animales y con ello un deber. Dejo por tanto bien claro mi total inconformidad con el sacrificio del perro. Deberían haberlo puesto en cuarentena y tratado dignamente, como todo ser vivo se merece. Ahora bien, jamás aprobaré una manifestación no pacífica que termine con tres heridos por intentar salvar a un perro, cuando desgraciadamente se sacrifican cientos de ellos diariamente en perreras dentro de nuestro país,y fuera de él cosas mucho peores. Pero claro eso no sale en la tele y apenas tiene repercusión ni respuesta. Estamos locos, la que se ha liado, como si fuera el único animal que muere al día a manos del hombre. Reitero que ello corresponde al enorme circo mediático que se ha montado alrededor de este caso. Ha sido excesivo.
Ahora bien, señores no animalistas, no acusen a vuestros contrarios pues tiene que haber diversidad, gente que luche contra el calentamiento global, contra el hambre en el mundo, contra las guerras y crímenes y contra el maltrato animal. No podemos defender todos lo mismo porque injusticias hay para todos.

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