La gran mentira

Democracia, así lo llaman. Mentira. Se les llena la boca, la visten de fiesta, la usan, la profanan, la suben, la modulan, la bajan. Se arriman, le meten cuello, le prometen el cielo, la engañan. La pisan, le escupen, la limpian, la guardan, cuatro años más.

Me hace gracia cuando salen en los mítines hablando de democracia. Incluso entre ellos se lisonjean y a sí mismos se hacen llamar demócratas. Se pican, se la sacan a ver quién la tiene más grande (la democracia), presumen de un sistema cual divina doctrina, cuales etéreos predicadores cuyo dogma en el necio cala (entiéndase necio como ciudadano cero, perfecto modelo y eslabón de serie, fácil de moldear). Vivimos por tanto puerta con puerta con una de las grandes estafas de nuestro tiempo, como lo sigue siendo la religión. La democracia actual, esa que nos venden como tal y que en realidad no lo es.

Coincidirás conmigo en que Spanian es una monarquía parlamentaria, hasta ahí bien. Tenemos un rey que curra en un mes lo que yo un domingo, una Leti que no gana pa´ trajes y un congreso representativo que nace del derecho al sufragio universal del ciudadano, previo voto. Hasta aquí todo guay, mas si buscas democracia en Google, encontrarás: “sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes”. ¡Já! Que no lo digo yo, lo dice Google…

¿Qué sentido tiene, primo, que yo te vote, que ahí acabe mi rol, que tú te pases mi voto por la punta del escaño y que luego legisles en función de tu más orgánica real gana? Si ahondas un poco más, verás que la democracia nació en la Grecia antigua allá por el siglo V a. J. H. (siglo quinto antes de Jordi Hurtado), y que en ella el pueblo, la ciudadanía era el pilar básico y fundamental. Es cierto que había metecos y esclavos, en eso no la han cambiado, solo que a los de ahora sutilmente se les llama clase obrera. A lo que voy, el ciudadano jugaba un papel esencial en la actividad política de la ciudad, pues proponía leyes, enjuiciaba… Los cargos públicos en su mayoría eran elegidos por sorteo, y otros pocos por votación (los más dotados). La asamblea, que acogía a todo aquel que se quisiera pasar, decretaba, legislaba, juzgaba, elegía a los funcionarios… Los tribunales se elegían por sorteo… En definitiva, el pueblo tenía el control sobre el gobernante, siendo este último una mera figura institucional.

La «democracia» representativa que hoy habitamos, el famoso “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, deja de ser representativa en el momento exacto en que el que elige representación es manipulado vilmente para que elija como representante a quien el representante quiere, y no es un juego de palabras. Esto es, la pescadilla que se muerde la cola. Mientras el poder oligárquico siga ejerciendo plenas funciones dentro de su circo mediático no habrá ciudadanos (o habrá pocos) que hagan uso de su derecho innato, esencial, básico, de pensar libremente por sí solos. Si el poder, el dinero y el partido político que a ambos representa controla, distribuye, trafica, pregona, absorbe, compra, difunde… jamás habrá una proporción considerable de ciudadanos que piensen con nitidez. Si desde que nacemos nos bombardean, nos sobre-informan y nos inducen/obligan a creer en A, a pensar que C está bien y mal lo que ellos quieran, habrá pues, poco donde rascar.

España es un chiringuito. España es un chapuz donde espera que yo tengo un cuñado que me lo hace a la mitad y en B, pero tú mete a mi sobrino que al chaval no le sale ni la U con acento y ya luego hablamos tú y yo de eso otro que tenemos que hablar. Si elevamos esa ecuación a las cotas más altas de nuestra sociedad, como resultado nos dará España. España se fragua en los despachos. España se forja en los contratos bajo cuerda, en los sobres que de ellos se derivan. España se viste de trampa antes que de ley. Nuestra vieja nación, la profunda. Es un sistema piramidal que por cumbre corrupción sostiene. Es un sistema asentado, cuidadosamente cosido y trenzado para que nadie lo toque:

– Mariano, que se nos cae. Mariano, por tu padre, que nos despluman. Mariano, que los bolivarianos van en serio y la gente se está coscando, que estos nos hacen un ERE y la semana que viene estoy de becario en un B. King… Plan B.

Cadenas, medios, periódicos, programas, circo mediático. Capital, Ibex 35 detrás. El sucio y rancio capitalismo se engrasa y arranca con aromas de antaño. El pez grande se come al pequeño. El necio, tres cuartas partes del pueblo, el que no piensa después del futbol, el que traga con circo y casi sin pan. El necio, sustento de las clases altas.

– Miedo. Metedles miedo, sin compasión. ¿Cómo? ¿Pacto de izquierdas? ¿Quién, un tal Pedro? Llama a Felipe. ¿Con quién, el coletas? Terroristas, lo que sea, sin mariconadas. Luego abstención y Pedro al carajo. Cosa de la gestora, que parezca un accidente.

Esa, primo, esa es la democracia que nos ha tocado vivir (y sufrir), la misma que hemos permitido y la que muchos siguen premiando. Ese es el pastel que envenenado nos tiran. Esa es la mentira engalanada, con traje de fiesta. Ahí se agarran, en ella se encomiendan. La colmena, el hormiguero, su sistema idílico. El ciudadano robot, el que no protesta, el tonto feliz, el pobre engañado. Ya tiene Mariano a su equipo, ahí los tenemos, cuatro años más.

La democracia, con mucho dolor, se consiguió una vez, pero estoy seguro de que esto que hoy tenemos no es aquello por lo que muchos de nuestros padres lucharon.


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