Metamorfosis, tiempo nuevo

La vida es un proceso continuo de adaptación al cambio. Unos vienen, otros se van. El nunca saber dónde puedes acabar mañana, ni con quién… El tiempo puede ser cuantificable mas jamás predecible. Aunque en términos generales sea uno, solo y entero, el devenir en su faceta más humana cambia a su antojo y se antoja, casi siempre, cambiante.

Reciclarse. Renovarse o morir dicen. Unos escogen, a otros se les niega, otros viven una vida plácida, serena, ecuánime, llana. No por ello de contenido exenta. A otros nos toca vivir tiempos convulsos. Tiempos en los que te vas. Tiempos en los que poco harás si te quedas. Tiempos de salir y conocer mundo. Enriquecimiento cultural lo llaman algunos por el congreso. Y una mierda. Y mira que saben de lo que hablan. De cultura no por supuesto. Lejos queda tu hogar, tierra, familia…

Metamorfosis, tiempo nuevo. Unos se irán, otros regresamos. Dejas amores y amigos en el camino. Mañana brillarán. Hoy han de doler.

La vida es cambio, asimilación, aprendizaje, errar, leer. De tus errores, de lo que viene, de lo que se fue y no volverá. La vida golpea, acaricia, roba, devuelve. No sé exactamente ni el por ni el para qué de nuestra existencia. Lo que está bien definido es nuestro modo de estar. Algunos pensamos luego existimos. Otros existen sin más y porque se lo han dicho por ahí. El mundo te come si de rodillas te quedas mirando. La vorágine del capital no deja títere con cabeza. El 1% del mundo será más rico que el 99 restante. La economía mundial es un juego de mesa con cuatro descerebrados redactando las normas. El valor del oro sube. Una nueva recesión asoma, esta vez con epicentro en Europa. El euro es historia.

Mas tú, querido lector, dentro de esta gran estafa en la que vivimos, tan solo adopta un concepto: infravaloración. O lo que es lo mismo el valor positivo a las cosas pequeñas. Valora siempre a la baja. No compres. Que no te compren. Tu trabajo, tu juventud, tu honradez, tu familia. El dinero no vale nada. Quédate con el tiempo, ese único inmortal. Tiempo para ti, para los tuyos. Tiempo para gastar. Las cosas pequeñas harán del valor un elemento al alza dentro de ti. La felicidad es una escala cuya unidad cuenta igual en el bolsillo del rico y en el del pobre. El mendigo la tiene a su alcance, asequible y a la altura de sus zapatos. El ostentoso ricachón de turno, no. ¿Para qué quieres más de lo que tienes? Quédate con lo justo. Con lo que realmente te hace falta. Plantéatelo. La amistad. El amor, si es verdadero. La risa que una niña pequeña te esconde. La ilusión en sus ojos. La verdad. La palabra. La soledad, un buen libro y tú.

No soy de dichos, me quedo con unos cuantos, más bien pocos. En especial: «no es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita». Edúcate a ti mismo en la necesidad negativa de bienes materiales impuestos, esos con los que nos bombardean, y te darás cuenta de que la felicidad es un pétalo que de la rosa cae. Tan solo has de alzar la mano.

La vida es cambio. Etapas que se cierran a la par que otras nuevas se abren. Hazla para ti, a tu medida. Saca lo malo pues el reloj no ha dejado de contar. Olvida, perdona. Ah, y no olvides ser feliz.

Este va para ti. Tú que ya lo sabes y me estás leyendo. Suerte en tu nueva etapa, compañero y amigo. Nos vemos en el camino.

Pd: frase.


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