Mayoría

Hay un trasfondo en toda la cuestión de Catalonia: la mayoría. Dan igual las leyes, no siempre han estado ahí, ni siempre tal y como las conocemos. Dan igual los estados, no siempre existieron. Las guerras. Las revoluciones. La democracia. La propia historia nos dice que todo lo que se ha conseguido se ha logrado por mayoría. Lo ha conseguido una mayoría, una mayoría de gente, del pueblo, que piensa de una determinada manera. Esa misma mayoría que los poderes tratarán siempre de silenciar, de que no piensen, ni se muevan, ni se levanten ni se alcen. Es la única manera de seguir asegurando lo afianzado.

Por muy imbécil que resulte la imbecilidad, por muy mal que nos caiga el Puchdemon, por muy absurda que sean o que nos parezcan sus reivindicaciones, ¿quién soy yo, quienes somos nosotros, quienes somos todos los demás para decirles cómo tienen que pensar allí? ¿Acaso siempre ha existido España? ¿Acaso siempre ha existido igual desde que la conocemos? ¿Desde el principio de los tiempos? ¿Había dinosaurios españoles y alemanes? ¿Sigue habiendo dinosaurios en Alemania? ¿Sigue el Cretácico presente en forma de mujer bávara? ¿Se escapó el meteorito de un laboratorio chino de ensayos con meteoritos? Mientras una amplia mayoría sigamos pensando y creyendo que la democracia es el sistema, lo seguirá siendo. Y lo seguirá siendo hasta que una amplia mayoría piense y crea que no lo es.

El propio sistema, los políticos, los propios jueces, la policía, la justicia en sí… absolutamente todo se mueve por la presión mediática y popular. Porque son más. Porque son mayoría. Más allá de las leyes, por encima de todo, siempre está y estará el tratar de evitar cualquier revolución popular. Porque somos más. Todo es interpretable. Todo es moldeable, deducible. La ley es la ley sin Don Dinero ni Don Poder de por medio. Un pueblo sin dinero haya el poder en la mayoría.

Mientras no sean mayoría, mientras los sigan conteniendo a base de dinero, mientras sigan hablando el único idioma del chantaje, el conflicto catalán seguirá siendo sólo eso, un conflicto. El día que desde las instituciones catalanas se considere más rentable la independencia que la permanencia, el día que no los indulten o les corten el grifo, achucharán a las masas y ya se verá… y ya veremos, si son mayoría o no. Si lo son, habrá referéndum. Es la única solución natural y posible, y al mismo tiempo inevitable. Si no lo son, seguirán dando ruido, seguirán dando por culo. Esperemos que no haya ninguna guerra civil milenial para conseguir su democracia, su independencia o como se llame aquello que pretendan.

Mientras tanto los gobiernos seguirán saltándose las leyes a su antojo, seguirán limpiándose ahí con el código penal, porque las leyes y la justicia son eso, leyes y justicia. Ambas inquebrantables y por encima de todo, madres de nuestro estado de derecho y de nuestra democracia. No hay lugar para el debate ni interpretación posible. A no ser que te llames Cataluña. A no ser que se pueda mosquear una parte del pueblo, quién sabe si mayoría.

Puedo entender que haya un componente romántico, que traspase y se herede de generación en generación. Todo lo demás es dinero. Lo primero no nos corresponde juzgarlo. Lo segundo es más de lo mismo. Aun así, este no es el debate ahora. Por más que lo pienso no sé y me encantaría alcanzar a comprender de qué exactamente se quieren independizar estos primeros, o exactamente en qué se les oprime o de qué tipo de libertad se les priva. A los segundos se les retira lógicamente de más dinero del que ya tienen.

Por desgracia las revoluciones pacíficas a lo largo de la historia se pueden contar con los dedos de una mano. Y con menos de la mitad de ellos sus logros. Hemos de avanzar hacia una sociedad pacífica y cuerda, qué duda cabe, por ello mismo nuestro mecanismo moderno debe ser el sufragio, el voto, el referéndum… Una democracia sana ha de someter a referéndum periódico y frecuente prácticamente todo. Donde haya papeletas no habrán asaltos. La monarquía, la autodeterminación… Que la votemos todos los españoles o únicamente los catalanes da lugar a otro artículo y a otro debate, pues, ¿qué aporta el derecho de decisión sobre una tierra? ¿Tú pertenencia legal, física… a ella? ¿Tu nacimiento? ¿El certificado del padrón? ¿A partir de cuántos años, generaciones…? ¿Dónde ponemos el corte? ¿La tierra pertenece al que la trabaja o al que la habita? ¿Qué suponen y en qué términos, las nuevas fronteras o las fronteras que se crean dentro de otras fronteras ya existentes? ¿Y el asunto del talego? Cual si el arrepentimiento eximiese de la culpa, del delito cometido, del dolor causado y que jamás sanará. Lo hecho hecho está y a lo hecho pecho, que dicen por ahí.

Quien priva de segundas oportunidades posibles a mi juicio jamás debería tener derecho a segunda oportunidad alguna. Si se arrepiente que se arrepienta, pero desde su rinconcito del trullo. Y que lo hubiera pensado antes, cojones. ¿Y todo el dinero empleado y gastado en el referéndum ilegal? ¿Digo que me arrepiento, el Supremo me dice no te preocupe Juan no pasa na, salgo y lo vuelvo a hacer? ¿Por qué el propio Supremo destaca en su informe la falta de arrepentimiento como principal baza para rechazar el indulto? ¿Si hubiese arrepentimiento expreso (como el café) y verbalizado, cual verbaliza cualquiera (está de moda ahora la palabrita de los huevos, como si nos comunicásemos sólo con verbos), que no sentido, ya estarían estos mendas en la calle? Ajú primo, así nos va.

Cuando decimos que a Cataluña le dan lo que no nos dan a otras comunidades, por supuesto es así. Y tiene que ser así. Hablemos claro, seamos valientes y dejemos de escandalizarnos. El problema no lo tienen ellos, ni tan siquiera nosotros con ellos. El problema lo tenemos los demás, con nosotros mismos. Sea cual fuera su o sus causas, ellos, o una parte importante de ellos, se levantan y se han levantado. Aunque sea por una causa absurda y no por las que realmente importan, pero lloran, ergo maman, mientras los demás miramos, y también (la) mamamos. Aunque el que sale a protestar por una independencia más utópica que realista después de la manifestación no tenga nada que hacer, ni trabajo, son más inteligentes que nosotros. Aun deleznablemente se levantan y gritan. Nosotros nos levantamos, nos echamos un selfi con la playa de fondo y nos volvemos a acostar en la toalla.

Por norma general me gusta liarla, y me gusta más quien la lía que quien protesta porque la lía otro. Nada me pone más que escandalizar y tocarle la entrepierna a los puritanos. Pero Pedri, picha, te estás contraindisiendo de una manera ya casi más preocupante que descontrolada. Estás formando el taco, pero de gordo como dirían en mi Córdoba querida.

Aquí vamo asé un referéndum y un bresi pero a nuestra elegante y gaditanísima manera. Vamo a pedí la independensia de Paterna de la Rivera, todas y todes juntos. Si la lengua da para una frontera vayan ustedes a descubrir el citado lugar. Conocerán el fenómeno de la jota sin baile, y quedarán profundamente impregnados. Tanto que saldrán entonando el: “Por una Paterna grande y libre”.


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