Para qué el significado y el significante de las palabras. Las palabras son palabras y lo que hay en esa playa son vidas. Partamos de la base de que nacer no es un derecho ni una elección. Tampoco el dónde hacerlo. ¿Si tú hubieras nacido allí, en ese sitio… acaso no lo harías? ¿No huirías? ¿Te quedarías? Si por ocupar una tierra, una región, un accidente geográfico… te crees dueño o propietario de ella o de él, te acabas de cargar la propiedad privada tal que la conocemos, y de la que hacemos uso. ¿Entonces es el campo de quien lo trabaja? ¿Es la vivienda de quien la habita? No estamos hablando de leyes, ni de derechos. Estamos hablando de vidas humanas. ¿Qué término social o qué medida legal está por encima de la vida? Capitalismo solidario (al menos un poco más). Voluntad verdadera y férrea de los que tienen el poder, de la maldita Unión Europea, de erradicar el problema en su origen, de abolir la extrema riqueza unipersonal, de hacer un reparto más justo a través de inversiones, de regular y controlar la demografía.
Bestias. Son malas bestias. No se puede banalizar. No se puede traficar con vidas humanas. No se puede mirar siempre para otro lado hasta que de repente un día “nos invaden”. Me asusta mucho más el discurso del odio y su calado en la sociedad, más que un grupo de personas, niños y adultos cruzando una valla y llegando a una ciudad. Se devuelven cual mercancía y que su país se coma el marrón.
No nos escandalicemos. Esto no es nuevo. Este conflicto, la situación de estas personas, no es de ahora. Esto viene de mucho antes, solo que en este preciso momento están aquí y es nuestro problema.

Deja un comentario