Históricamente hablando. En lo que a términos universales se refiere (entiéndase por universal el propio universo en sí, como un todo), nada somos. Somos una gota de vida dentro de un mar sin límites conocidos, sin horizontes aplicables ni tiempo al que imputar. Somos un simple haz de luz, brillamos y nos apagamos casi sin pestañear. No nos da tiempo a mucho más.
Pero si algo somos dentro de la eternidad que nos rige, ese algo tiene que ver con lo que dejamos. Somos el recuerdo que vive en nuestros seres queridos. Somos el reflejo que incrustado rebrota en nuestros hijos. Que perdura, que traspasa. En ello reside la supervivencia. Ese mecanismo que nuestro cuerpo configuró, desde que forjamos aquello que nos define, es eso mismo a lo que hoy nos seguimos aferrando.
Puedes llamarlo identidad, o simplemente puedes llamarlo amor. Ese amor que entrega un padre a su hijo al nacer. Ese amor incondicional, tangible, inmortal. Aún no sabemos cómo, pero podemos llegar a olerlo, a tocarlo… Ese mismo amor que también a nosotros nos toca, para hacernos sentir que habitamos un ser. Ese mismo amor que nos pega a la tierra y a su vez nos eleva más alto que el aire. Ese amor cruel cuando nos deja, cuando del mundo se nos escapa. Ese lazo frágil, cual puente entre dos realidades que tan lejanas se dejan ver.
No somos nada y somos biología. Somos órganos, células, átomos… Somos materia. Que viene y va. Que sin quedarse se queda. Llámalo alma. Llámalo legado. De la humanidad. De cada cuerpo en sí. De cada alma… No somos nada, siéndolo todo para alguien. Esa es la grandeza de aquello que adoptamos cuando nos crearon.
Somos lo que dejamos de nosotros mismos. Nuestro recuerdo vive en cada hijo, padre, hermano o amigo. Somos algo grande, hermoso, aun sin saber qué somos. No somos nada, históricamente hablando. En lo que a términos universales se refiere, somos eso que nuestros actos dirán de nosotros.
El legado es un verso en blanco. El destino una coma. La vida un poema por escribir. Y la muerte, quién sabe, si un final.

Deja un comentario