(Música de Los Americanos)
Por más que te he querido y que te he soñado.
Por más que te he esperado y que te he sentido
tan dentro de la madre que te ha parido,
tan cerca de mi mano y tan lejos del mundo.
Por más que cada noche te me alejabas luego llegaba el día y, junto a tu vera, las flores encumbraban la primavera clavada en la ventana, encarnando a mi suerte…
No tengo más fortuna que en mis brazos sostenerte,
ni más rezos, ni más rebeldía
que tu mirada en la mía,
ni más labios, ni más corazón
apuntando al poniente
que tus dos manos calientes,
y tu risa mecida en el canto
que en ascuas te entrego,
sin más versos que el deshielo
de tu padre que te adora…
Y, si un día el mundo va y nos roba
nuestras carcajadas y nuestras carreras
del pasillo a la puerta de entrada,
no dejaré nada que escape a tu llanto.
Y, si ahora se andan apuntando
esos hombres malos que mandan así…
tú y yo juntos otro continente
nos inventaremos para irnos de aquí.
Y, a la vida,
caprichosa y consentida,
ya no le pido
ni atardeceres,
ni luz, ni tierra,
ni más placeres,
que ya estas tú…
Papá te cuida y te quiere.

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