Amor de hospital

El amor puede adoptar múltiples formas. El amor es de elástico esqueleto y se puede manifestar en la caricia y el beso, pero a veces también en el consuelo, acompañamiento y vigía. El amor no es siempre llamarada ni fuego y en ocasiones consiste en estar, simple y llanamente. Estar, ese gesto tan sencillo pero que en ciertos momentos puede transformarse en algo gigantesco. Y eso es lo que hago. Y eso es lo que seguiré haciendo: estar. Estar para ti. Estar para él, y para nosotros. Vengan trescientas o sean mil las noches en vela.

El amor es sencillo unas veces y en otras consiste tan solo en devolver una parte de lo que te han entregado. El amor es insuflar calor y vida. El amor es también acariciar la mano y besar la frente. El amor es la habitación repleta de día y la cama llena de juegos antes de dormir. El amor no es solo las fotos en París. También son una forma de amor las tardes de dolor y las noches de hospital.

El mismo amor que nos vio nacer nos hará de resorte pero también de despedida varias veces durante nuestra vida. Muchas habrán de doler, mas no dejará nunca de ser un tipo de amor pues las despedidas guardan y mucho, de él. La despedida es un tipo de amor puesto que de no serlo no dolería. Si se te arranca y se te desprende algo dentro no es dolor sino amor que parte pero no se va, porque el amor verdadero nunca nos deja, vive siempre en nosotros aunque cerca ya no esté. Para algo nos lo pusieron ahí. Para vivirlo y sufrirlo a partes iguales. Para desearlo y añorarlo. Para sentirlo y echarlo en falta un minuto después de que se nos vaya.

No sé si más química que elemental o más elemental que química pero sí sé que cuando se desvela una sonrisa blanca lo serena y lo vuelve a dormir en la madrugada. Y también sé que puede ser rumbo y norte para quienes no avistan sur, pues conociendo el norte solo hay que dar media vuelta y apuntar a casa. Y son las dos de la mañana y el puto camión de la basura lleva 14 minutos formando una escandalera del carajo. ¿Cuántos bombos hay en el centro de Chiclana, cojones? A la mierda la inspirasió (o como se diga en Catalán).

No entiendo de camiones ni de gestión de residuos urbanos pero sí una mijita de amor y eso es gracias a ti, compañera. Son ya casi 17 las primaveras y por cada una que pasa más claro tengo que eres un ángel terrenal y la luz de nuestros días. Te quiero con toda mi alma.


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