Cuando la nube llueve (pasodoble a Carlos Monzón)

Podría extenderme y escribirte un artículo, pero no me da la vida. Igual que a tantos (aunque otro sea el sentido y término) de tu devastada región y pueblo. Es por ello que te dedico este pasodoble. Ojalá fuera de la política no logres la paz que dentro la gente te negó por irresponsable, inepto, imprudente, temerario, insensible, presuntuoso, macarra, negligente y torpe. El dolor no se repara, ni con él se trafica. Ni se usa para fin alguno, ni para el partidista, ni mucho menos para el personal. Márchate, y no vuelvas.

(Música de Los Parias)

Cuando la nube llueve muerte
sobre la piel rendida al barro,
manifestado es el desgarro
y recordada es la caricia.
Cobarde el mando que improvisa
cuando catástrofes le rondan.

Redención, es él quien clama redención
pues va en su luto y profesión
no deparar en llanto ajeno,
si vitalicio es el dinero…

Don Carlos Mazón,
váyase a ese rincón
a donde los pepinos
mustios van a amargar.
Y, puesto a postergar
su eterna afiliación
a una congregación
de gamberros, gentuza de tan baja altura,
ya si ven sus sillones menguar
sean capaces de obrar
contra la sepultura.

¡Chorizo, mangante, asesino!
Desprovisto de tino
para domesticar
tu mal redomado talante.
Que te llevaste por delante
doscientas vidas
que tiraste a la cuneta y al barranco.

Son ya del aire y van de blanco
aquellos cuerpos que, de facto,
con tu ignorancia condenaste.

Apuñalaste
hasta a tu Generalitat
y a todo un pueblo de Valencia
al que hoy en día,
consternado,
todavía
tú sentencias,
siendo tu declaración
la de un cordero degollado…

¡Guárdate los huevos, ten decencia y cállate!
¡Lárgate del todo y ya no vuelvas!
Llévate las almas que arrancaste en esa sucia venta.


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